martes, 3 de agosto de 2010

De los vicios

Escaleras arriba, tú, boca, piel, dominada.
Talvez no haya necesidad de hablar.
Dos pasos atrás, dos adelante tu aroma.
Envuelta en lunas, en pared, en blanca tela.
Hoy no pararé.

Puerta cerrada, tú, elegante, dulce, rendida.
Dedos a tu espalda, aliento a tu cuello.
La ropa se hace cómplice.
Hoy no me frenarás.

Al gentil contacto, lento, muerte suave,
vicio de calidez constante, pausada.
Al movimiento, roce,
tiemblan las estrellas tibias,
recorridas con ternura.

Elixir tinto para saciar el cuerpo.
Deseo, se van las caricias en ti, toda.
Mujer, al fin, devorada por amor ebrio.
Escaleras abajo, puerta abierta.
Hoy ya no estoy.

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