Mil huellas y mil sombras transitan el pasillo, mil palmas al aire en cortesía barata, de eso ayer, hoy son mil y una, hoy son ella y mil, hoy es ella y él. Hoy todo se ha vuelto blanco, negro, transparente, todo se ha vuelto nube y ella flota por sus esquinas, todo se ha vuelto ella.
- El : ¿Te volveré a ver mañana?
- Ella : Siempre estoy aquí
- El : Pero no para mí.
Sobre almohada, la cabeza; sobre el pecho, el vacío. Fueron cientos los minutos que se marcharon en el entrecerrar de ojos soñadores, fueron cientos los gritos ciegos que se secaron, fueron incontables los latidos filtrados de un dolor calmo, hoy, por ella, han vuelto.
Amanece y ya no está el sueño simple, amanece y ya no está, el aroma dulce de una boca susurradora de risas hermosas, el aliento calido de una piel bordada de paz, amanece y solo está, la verdad.
Su comedia, la victimaria. Soñar puede ser un intento de escapar, rescatando en lo profundo, el engaño.
- El : No entiendo
- Ella : Aún estoy para ti
- El : Hasta mañana.
Acaba, los ojos ya saben mentir un adiós, será sencillo inventar el odio, será sencillo perdonar el silencio, serán, hoy, solo mil esta tarde, en el pasillo de mil huellas y mil sombras, en el pasillo de el y ella, serán mil y uno.
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