
Vomito flores, mensajes, creería que ellas prefieren retenerse, contenerse, guardarse para reventar contra otros suelos, de similares grietas y heridas.
Aun no comprendo si estaré adormecido o solamente me mantengo callado, tibio, cómodo girando sobre mi, no sé si son mis sabanas las que me enredan o serán talvez cuerdas, lanzadas por mi dedos, que mientras aprietan fuerte me gritan horrorizadas “no toques el suelo”. Mañana talvez sea un mejor día para deducirlo, seguro estaré mas despierto o quizás más muerto y enredado; permaneceré con los ojos sellados, viendo rojo y negro, chispas de ideas falsas, soñadas.
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No sabes cuanto quisiera odiarte, blasfemarte, desraizar tus manos de mis hombros, que presionan fuerte y me arrodillan ante ti.
No sabes cuanto quisiera falsearte, irreal vista, borrar el espejismo que creaste en mis parpados y pestañas.
No sabes cuanto quisiera desterrarte, imaginarte como un ser secundario dentro de aquel espacio, al que podré dejar algún día de recordar.
No sabes cuanto te deseo muda, silente de sinfonías que idiotizan mis entrañas, ciega, ausente de cuánta luz me puedas brindar y sorda, para mis plegarias realizar en paz.
