sábado, 13 de diciembre de 2008

kompilado de no verdades


Finalizan amaneceres y terminan con ellos las blancas nubes; pareciera que todo lo blanco que alguna vez vi hubiese sido tan solo un sueño más en mi nido de revoltosas neuronas, tan solo un delirio de mis sabanas y un tormentoso ruido de mi cabeza contra la almohada, fantasías hermosas de verdades horrendas, raíces que crecen sobre suelo putrefacto, barroso.
Vomito flores, mensajes, creería que ellas prefieren retenerse, contenerse, guardarse para reventar contra otros suelos, de similares grietas y heridas.
Aun no comprendo si estaré adormecido o solamente me mantengo callado, tibio, cómodo girando sobre mi, no sé si son mis sabanas las que me enredan o serán talvez cuerdas, lanzadas por mi dedos, que mientras aprietan fuerte me gritan horrorizadas “no toques el suelo”. Mañana talvez sea un mejor día para deducirlo, seguro estaré mas despierto o quizás más muerto y enredado; permaneceré con los ojos sellados, viendo rojo y negro, chispas de ideas falsas, soñadas.

*

No sabes cuanto quisiera odiarte, blasfemarte, desraizar tus manos de mis hombros, que presionan fuerte y me arrodillan ante ti.
No sabes cuanto quisiera falsearte, irreal vista, borrar el espejismo que creaste en mis parpados y pestañas.
No sabes cuanto quisiera desterrarte, imaginarte como un ser secundario dentro de aquel espacio, al que podré dejar algún día de recordar.
No sabes cuanto te deseo muda, silente de sinfonías que idiotizan mis entrañas, ciega, ausente de cuánta luz me puedas brindar y sorda, para mis plegarias realizar en paz.

sábado, 29 de noviembre de 2008

elogio de la sombra

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.




*


Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tu misma no tienes.
Arrojado a quietud, divisaré esa playa última de tu ser y te veré,
por vez primera, quizá,
como Dios ha de verte, desbaratada la ficción del Tiempo,
sin amor.

domingo, 16 de noviembre de 2008

tinto elixir

Brinda por mí sólo con los ojos
Y yo haré un brindis con los míos,
O soltaré un beso en la copa,
Y no pediré mas vino.
La sed que nace del alma
Reclama un vino divino,
Y aunque pudiese beber el néctar de Jove,
No lo cambiaría por el tuyo.

Una guirnalda de flores te fue enviada,
No tanto para honrarte
Sino para darle la esperanza
De que no se marchitará;
Más sobre ella apenas respiraste
Y la enviaste de nuevo hacia mí;
Desde entonces crece y huele, lo juro,
No a sí misma, sino a ti.

martes, 11 de noviembre de 2008

no vengas cuando esté muerto

No vengas cuando esté muerto
A derramar inocentes lágrimas sobre mi tumba,
A pisotear alrededor de mi cabeza caída.

Atormentar el infame polvo no nos salvará;
Deja que el viento me acaricie y que las aves me lloren,
Pero tú, aléjate.

Niña, si esto fuera un error o un crimen,
Poco me importa, siendo mi existencia maldita;
Enlaza tu mano con quien desees,
Pues cansado estoy del tiempo,
Y mi único anhelo es descansar.

Pasa, corazón débil,
Y abandona este lecho de tierra.
Aléjate, no retornes jamás.