jueves, 28 de enero de 2010

De las noches


Con los parpados deseosos de abrazar las plumas cercadas de mi almohada

envuelto en lienzos blancos y acolchados como nubes bordadas;

con la luz canela de artificiales velas que he plantado en mi paradero

y los ruidos sobrios de otra noche inmóvil e insociable;

Con la calidez inmutable alojada en mis murallas

y la resistencia etérea de una ventana esparcida;

Con las voces terceras gritando suave dentro de mis sienes

y los oidos trenzados con habladurías baratas;

Con mis ojos respirando el miedo guardado en un negro cuadrado

Con el ayer quitando sueños ya contemplados mil veces

Con los suaves comportamientos de momentos,

actos heroicos de un mártir crónico,

Con lo justo de una hora y sus dias;

Con todo y aun sin ello,

te sueño.

Tu.


Mujer ya déjeme solo, más no tanto,
por que mis parpados reclamaran tu ausencia.
Déjeme pero por un momento tan solo,
el resto del tiempo yo te borraré,
aunque estés de frente a mis llagas craneales.
Mujer, casi niña, casi madre, casi mía,
acérquese ahora, que ya estas mejor y yo no.
Mujer, véame ahora como otro infante,
sin interés alguno en quererte
sino de tener tu protección,
tu compañía silenciosa y brava.
Niña, véame mas allá de mis dedos retorcidos
irrealidades absurdas,
muñecos de momentos vagos,
suplentes de mi ocio.
Mas ahora que te tengo medianamente lejos,
como quiero, como quieres, como imagino que quieren,
no habrá por que buscarnos,
disponibilidad fortuita, falsa, creada de dependencia.
Ilusión máxima en mis volátiles unidades pensantes,
creación de un tu innegable,
rodeada de hermosas melodías,
pintada de magnos colores no existentes,
mezcla bella de mis gritos y tu silencioso reir.
Dame de tu vida mujer pero de a poco,
casi con nada me has de contentar,
pero mantente lejos, como quiero, como quieres,
como creemos que quieren.
Mujer, que has dado de ti lo que menos he pedido,
aléjese de mi brazo
que en su hombro se ha querido recostar ya tantas veces,
y que en filosas navajas pareciesen convertirse
al contacto de tu material piel blanca
llena de lo que odio,
llena de ti y yo.