
Con los parpados deseosos de abrazar las plumas cercadas de mi almohada
envuelto en lienzos blancos y acolchados como nubes bordadas;
con la luz canela de artificiales velas que he plantado en mi paradero
y los ruidos sobrios de otra noche inmóvil e insociable;
Con la calidez inmutable alojada en mis murallas
y la resistencia etérea de una ventana esparcida;
Con las voces terceras gritando suave dentro de mis sienes
y los oidos trenzados con habladurías baratas;
Con mis ojos respirando el miedo guardado en un negro cuadrado
Con el ayer quitando sueños ya contemplados mil veces
Con los suaves comportamientos de momentos,
actos heroicos de un mártir crónico,
Con lo justo de una hora y sus dias;
Con todo y aun sin ello,
te sueño.
