sábado, 7 de febrero de 2009

anexo 01402.22



Aun lucha mi puño contra mi mente,
sufrirían mis dedos si ellos lograran plasmar esa frase alguna vez,
crecería la hoja y junto al lápiz se volverían en mis dioses.
Inmortalizar no es precisamente mi intención,
pues mis dioses serán, pero como todo, desaparecerán,
y solo quedaran rugosas lagrimas de tinta y papel.
Talvez mi boca sea la solución,
sonidos transparentes de mi pensar,
que retumben mis dientes y mi lengua se enrosque,
pero es ahora el infante sentimiento el que habla
y como tal, impúber, se equivocara y llorara,
entonces serán los tibios brazos de la melancolía quienes cobijaran su alarido,
mi pensar, mi querer.
Asústate puño mío pero tinta aun me queda
y no es de este negro bolígrafo del que emana, sino de ella,
aquella mujer que con su ignorancia de verse añorada
clama de forma fantasiosa que pueda yo escribir al fin,
con mis ojos blindados y mi pecho apretado,
escribir tan solo un..

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