martes, 11 de noviembre de 2008

no vengas cuando esté muerto

No vengas cuando esté muerto
A derramar inocentes lágrimas sobre mi tumba,
A pisotear alrededor de mi cabeza caída.

Atormentar el infame polvo no nos salvará;
Deja que el viento me acaricie y que las aves me lloren,
Pero tú, aléjate.

Niña, si esto fuera un error o un crimen,
Poco me importa, siendo mi existencia maldita;
Enlaza tu mano con quien desees,
Pues cansado estoy del tiempo,
Y mi único anhelo es descansar.

Pasa, corazón débil,
Y abandona este lecho de tierra.
Aléjate, no retornes jamás.

No hay comentarios: