Ya no alcanzan los tiempos prolongados, lo tortuoso de un día pareciera ser el sabor más dulce de un epílogo indeleble; la luna avara, por su parte, no negocia un canje de mil pestañeos por su luz, sin la opción única de mil angustias como aval. Lo que realmente asusta, es el poco miedo a que en un futuro importe, cuando comienzen a preocupar las despreocupaciones.
martes, 21 de agosto de 2012
Veo.-
Es tiempo de volver
Es de retornar a ruidos limpios por momentos,
De incluir en líneas los lemas de otros pasajes,
Es de mezclar los ojos con las frentes foráneas, intrusas.
Es tiempo de volver a jugar con la sangre latida,
De golpear mis uñas con las sutilezas del pasar.
Cuando me presten los minutos de las velas,
Cuando me rindan los gritos de un can,
Entonces, y solo entonces,
Será el tiempo verdadero de verte.
Te veo, es tiempo de volver.
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